“El final de nuestras vidas comienza el día en que nos volvemos silenciosos sobre las cosas que importan.” Martin Luther King
Las emociones son un proceso psicológico adaptativo, que tiene la finalidad de reclutar y coordinar el resto de los procesos psicológicos cuando situaciones determinadas exigen una respuesta rápida y efectiva para ajustarse a cambios que se producen en el medio ambiente.
Podemos decir que las teorías de la emoción que defienden que el origen de las emociones está relacionado con el nivel de activación general, consideran que tanto la emoción como la motivación son un único proceso. Una segunda valoración cognitiva es que tienen relación con el aprendizaje y la cultura de la persona, lo cual hacen que las emociones se vean modificadas, por ejemplo por una exageración o una minimización o negación de las mismas. La frustración, la agresión y el miedo son emociones. La frustración se define como un aumento del impulso como consecuencia de la aparición de un impedimento. La frustración, en vez de tener un efecto de activación general, tiene un efecto de reacción agresiva. La idea principal es que la agresión es siempre una consecuencia de la agresión.

“Nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida, mientras hace daño en otro. La vida es un todo indivisible”
¿Qué es el miedo y qué lo origina? El miedo aparece cuando se cree estar en peligro. Es una respuesta emocional que se activa ante diversas amenazas y suele estar acompañada de cambios fisiológicos como: respiración acelerada, pupilas dilatadas, aumento en el ritmo cardiaco y la presión sanguínea, que preparan a la persona para huir o luchar. Esta emoción ha acompañado al ser humano a lo largo de su existencia, aun cuando las situaciones que la generan han cambiado con el tiempo; de ahí su importancia como mecanismo de supervivencia.
Durante mucho tiempo los principales temores que atormentaban al ser humano eran producto de la naturaleza: epidemias como la peste y la viruela; incendios causados por rayos, plagas que destruían cosechas o propiciaban enfermedades, terremotos y erupciones volcánicas; sin embargo, han surgido otros a partir del contexto social y cultural en el que las personas viven.
De manera general, existen algunos miedos que, aunque son propios de las etapas de crecimiento, se presentan de acuerdo con las experiencias, así, uno de los primeros miedos es a la oscuridad; en la adolescencia puede surgir el miedo a defraudar a los padres, a sentirse humillados y pasar vergüenza. En la etapa adulta, suelen aparecer los relacionados con la pareja o el éxito profesional, mientras que, en la vejez, los afines con la pérdida de autonomía, dependencia, soledad y la muerte.
El miedo es la emoción más plástica. Tiene la capacidad de convertirse en cualquier otra, y una de sus sublimaciones más frecuentes es la violencia. El psicoanálisis enseña que es una reacción ante el peligro y que surge ante lo que no comprendemos, y que no podríamos subsistir sin el recurso del miedo. Siempre ha sido usado en política porque es un método muy eficaz cuando se pretende evitar el debate en el campo de las ideas o en el terreno de la argumentación conceptual, porque usar el miedo puede ser una herramienta adecuada para aniquilar al adversario.

LOS NIÑOS
Nuestros hijos son más propensos a tener miedo por los hechos de violencia. Les cuesta más entender lo que ocurre y ponerlo en perspectiva. Debemos prestar especial atención a sus necesidades.

DEBEMOS:
Bríndales información honesta sobre los hechos de una manera que puedan entender. Ofréceles solo la información que pidan. Motivar a tus niños a que hablen contigo sobre sus sentimientos y pensamientos relacionados con los hechos de violencia. Escuchar sus preocupaciones y tranquilízalos… Recuérdales que siempre harás lo posible para mantenerlos a salvo.
Limitar la exposición de tus niños a los noticieros y las redes sociales. El hecho de ver imágenes repetidas de un hecho puede ser tan perturbador para un niño como si volviera a ocurrir. Procura mantener las rutinas de la familia, especialmente respecto de las comidas, los horarios para dormir y las actividades sociales y recreativas. La estructura ayuda a los niños a sentirse a salvo. Debes ser especialmente paciente con tus niños, tu familia y otros seres queridos.
La esperanza de un mundo seguro y habitable recae en disciplinados inconformistas que se dedican a la justicia, la paz y la fraternidad.

Los bárbaros que todo lo confían a la fuerza y a la violencia nada construyen, porque sus simientes son de odio. (José Martí)
Por Comisión Directiva. – Ricardo Matonte

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