El próximo sábado 2 de noviembre a las 21:00, en el marco del ciclo de cine uruguayo que llevará a cabo el Cine Helvético, será proyectada Una luz afuera. La película cuenta la historia de Agustina, una artista en silla de ruedas que entabla una relación con un peón de la casa de campo en la que vive. Mientras la relación se va tornando cada vez más problemática, ella deberá idear una forma de liberarse de la opresión de su pareja.
En el marco de su estreno en nuestra ciudad, HELVECIA charló con José Luis Elizalde, el director de la cinta.
José, debutas como director de largometraje en Una luz afuera, de la que también sos coguionista. Por lo que tengo entendido, el detonante para la historia fue un dato estadístico, ¿es así?
Sí, los detonantes son varios. Para la temática, el trasfondo del guion es ese que tu mencionabas, que hay un alto índice de violencia de género sobre personas que tienen discapacidad. Pero también hay otro tema que influye a la hora de hacer un largometraje en el Uruguay y son los recursos. Partiendo de la estrategia que elegimos para poder financiar este proyecto, planteamos que fuera un guion que tuviera un conflicto de pareja, y a partir de ahí después surgió la idea de hacer algo que tocara la temática de violencia de género, y también la discapacidad motriz que tiene la protagonista de la película, interpretada por Nuria Fló, que junto a Miguel Montedónico son quienes sostienen gran parte del largometraje, porque se desarrolla en una casa donde están ellos solos y, mucho de lo que pasa ahí es a través de ellos dos nada más.
Hablas un poco de cómo uno tiene una idea una idea en la cabeza, y después la realidad de nuestra industria lleva a irlo modificando a aquello que se puede hacer.
Claro. Por lo general, el camino en Uruguay para iniciar un proyecto de largometraje, o parte de un fondo de nivel estatal, o también está la opción de coproducción, pero que igualmente necesita de fondos iniciales, o sea que tampoco hay muchas opciones. Nosotros optamos por una tercera opción que fue la de iniciar sin esperar a tener ese apoyo financiero. Después contamos con el apoyo de MVD Socio Audiovisual (programa que aporta fondos a producciones de cine o televisión que se encuentren en etapa de finalización) para todo lo que tuvo que ver con la etapa de postproducción.
Respecto a desafíos creativos, está la decisión de ubicarla en los años ochenta. ¿Cuál fue el porqué de esta decisión?
Sí, surgió por un lado porque queríamos reforzar ese aislamiento que tiene el personaje de Agustina, que es el personaje que se ve en la necesidad de escapar de esta casa en el medio del campo, sin vínculos con nadie externo. Hacerla de época nos parecía que iba a reforzar esa sensación de aislamiento. Por más que hubiera un celular en la película, la trama no cambiaría mucho, pero gran parte de la decisión fue por eso. También te hablaba antes de saber aprovechar los recursos. En el lugar que grabamos, todos los objetos y todo el arte que había para la película era de época. Creímos que era una linda oportunidad de aprovechar eso, y explotarlo no solo en lo que es la historia, sino también a nivel visual. Además, somos todos de esa época, entonces un poco nos gustaba eso de manejar cosas que tenían que ver con nuestra niñez y nuestro pasado.
Siguiendo con toda esta parte creativa, ¿sabes identificar alguna referencia dentro del cine de suspenso o del cine en general que se haya plasmado en esta película?
Mi referencia de cabecera para lo que es el género que a mí me gusta, que es el suspenso, es Hitchcock. A partir de ahí mi metí en el género y me gusta explorar por ese lado. Hay muchas cosas que tienen que ver con ese cine que me gustan mucho. Por decirte un ejemplo, en la película hay un gran componente de trama policial.
No hay que ahondar mucho en la trama para darse cuenta que la impotencia y esa imposibilidad de escapar son muy importantes y están presente en un montón de cosas: la falta de comunicación por la época, la casa aislada, la silla de ruedas. Todo va hacia eso que es lo más puro del cine de suspenso clásico.
Sí, de hecho, cuando hicimos el guion, una de las cosas que tuvimos más claras era el final. Dijimos: “el final va a ser así”, y hasta que no llega ese final el espectador ni siquiera va a entender el título de la película. Nos planteamos hacer el desarrollo de forma que el espectador no entienda mucho por dónde viene la mano, hasta que llega esa parte que decís: “ah, era por acá entonces”, y te mantiene en esa intriga hasta el final.
¿Qué te llevas de esta primera experiencia dirigiendo un largometraje?
Experiencias, muchas. Hay de las buenas y de las no tan buenas. Por un lado, está toda la experiencia de lo que es hacer cine acá en Uruguay. Es difícil, obviamente, porque uno no tiene todos los recursos que pueden tener otras producciones que vienen de afuera, pero hoy en día creo que también se esta apoyando mucho a la producción nacional. Mi más grata experiencia fue poder hacer algo con un nivel que nos permita perfectamente estar en competencia con cualquier otro producto que venga de afuera. Después está toda la otra experiencia que es el estrenar una película en Uruguay, la parte que es, yo te diría, la más difícil de todas, porque uno tiene que competir con esos productos que vienen de afuera, y lo que más cuesta es que nosotros los uruguayos compremos eso. Nos cuesta confiar en el cine uruguayo, elegir cine uruguayo en vez de ir a ver la película de Hollywood del momento.
Y ahí es donde está el mayor desafío, porque por lo general ni siquiera es cuestión de mala crítica u opiniones negativas, lo más difícil es que la gente siquiera sepa que le cinta está en cartelera. Esa parte también es un desafío, porque me queda esa espina de poder decir con seguridad que hicimos un producto en el que la gente confió y por el que pagó la entrada justo como esperábamos. Pero bueno, hemos tenido un buen desempeño y la idea ahora es salir de Montevideo y llegar a lugares del interior como el Cine Helvético, y tal vez el próximo paso sea el streaming.
Entonces, en conclusión, ¿tenés ganas de seguir, ganas de emprender otra aventura de estas como director?
Si, eso no se acaba nunca. Sin eso no se podría terminar, ni siquiera empezar. Así que sí, seguimos en otros proyectos y bueno, esperemos que también lleguen a buen puerto. Yo creo que sí.
Por Santiago Perera.










