Una noche para el recuerdo se vivió en La Paz con su tradicional y única Marcha de las Antorchas, un evento que marcó el aniversario número 167 de esta histórica villa. El clima acompañó, con una temperatura algo fresca pero que invitaba a participar. La convocatoria fue multitudinaria, reuniendo no solo a vecinos de la villa, sino también a visitantes de localidades cercanas e incluso personas que llegaron en excursiones desde más lejos para presenciar la celebración.

La marcha se desarrolló con total normalidad, siguiendo el recorrido clásico que caracteriza a esta tradición. El desfile fue encabezado por un grupo de señoras vestidas con los trajes típicos valdenses, símbolo de la identidad cultural que distingue a la comunidad. En la previa al encendido, y como es habitual, Jorge Long realizó el llenado de combustible de las antorchas que cada vecino lleva o adquiere a través de los grupos locales que las elaboran especialmente para la ocasión.

El punto de partida fue la calle Rosa Butler de Pérez, justo frente al monumento a la antorcha. Allí tuvo lugar el acto simbólico del encendido inicial, a cargo del alcalde Walter Miranda, quien utilizó la antorcha que forma parte del propio monumento.

Desde allí, la comitiva avanzó por calles oscuras, iluminada únicamente por las llamas que portaban los participantes. El recorrido pasó por José Pedro Varela y Pablo Esteban Long, para luego retornar a la plaza por la Avenida Artigas. Finalmente, la marcha volvió a tomar Rosa Butler hasta el predio del escenario, donde culminó con el tradicional encendido del gran fogón, punto final de la caminata y símbolo del cierre de las celebraciones.

Los festejos continuaron en el escenario principal, donde se hicieron presentes autoridades locales y departamentales, entre ellas varios alcaldes de localidades vecinas y directores de la Intendencia de Colonia.

El broche de oro de la noche estuvo a cargo de Andy Perrone, quien puso ritmo y alegría al cierre de los festejos por el aniversario de Villa La Paz. Una jornada que, una vez más, demostró la vitalidad, la identidad y el espíritu comunitario de esta querida localidad coloniense.

Por Carlos Malan.

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