Una iniciativa que conjuga la inocencia de la niñez con un profundo compromiso ambiental está reviviendo el corazón verde de La Paz. Lo que comenzó como un simple anhelo de los alumnos de la Escuela Nº 9 por proteger un rincón de su localidad se ha transformado en una acción concreta de reforestación que abraza la historia del monte nativo.
El proyecto, que ha logrado financiamiento internacional a través de la Global Greenland Foundation, busca “recomponer un bosque nativo” en el predio que alberga al “primer puente metálico de Uruguay, el Puente Negro, ubicado en la ribera del río Rosario”.
Silvio Mussini, director institucional de Nativos Uy, organización que impulsa la acción y que logró la financiación, dio la bienvenida a la iniciativa, destacando su valor: “Es muy rica porque significa reivindicar la historia también de las especies que de alguna manera hubo en Uruguay, en la Banda Oriental, desde hace muchos años”.
El origen de esta cruzada verde es tan simple como inspirador. El propio director institucional relató que, “hace un tiempo atrás, bastante prolongado, niños de la Escuela 9 de La Paz tenían un anhelo: ver si había posibilidades de declarar área protegida a un territorio de dicha localidad”.
Tras la consulta elevada por la maestra de cuarto año, Mussini se acercó a la escuela para, como él mismo expresó, “escucharlos, que es lo más importante”. El objetivo de los pequeños era claro: “hacer algo que preservara la naturaleza de ese lugar”. Luego de un proceso burocrático y de distintas gestiones, se obtuvo el respaldo fundamental: “Por intermedio de la Global Greenland Foundation obtuvimos el 100 % del financiamiento del proyecto que queríamos hacer”.
El proyecto va más allá de plantar árboles: la meta principal es “intentar recomponer un ecosistema y poder mostrarlo con especies del bioma local”.
Un parque didáctico con sentimiento
La iniciativa tiene una marcada vocación educativa. Se proyecta la creación de un verdadero parque didáctico donde la gente pueda “observar el árbol en sí, entender sus características y qué acción juega ese árbol dentro del conjunto del bosque”. Para disfrute de la población, se prevé la creación de senderos, cartelería para identificar las especies y el bosque, además de tres charlas explicativas: una para niños, otra para adultos y una tercera “netamente profesional”.
Pero el alma de este emprendimiento son los alumnos de la Escuela 9 de La Paz, quienes serán “los encargados de plantar”. La clave para la longevidad del proyecto, según el director institucional, es el sentimiento de pertenencia: “Que cada uno de ellos se apropie de uno de esos árboles, porque el tiempo continúa, y nosotros vamos a pasar este tiempo, y ellos serán los adultos”.
La visión a futuro es que “a sus hijos, a sus nietos y a sus amigos les van a mostrar con orgullo el sentimiento de pertenencia hacia ese árbol que se plantó”.
Para asegurar la trascendencia, el trabajo será georreferenciado y se utilizarán códigos QR y otras tecnologías que permitirán, “desde un teléfono celular, poder comunicarse con los niños de la Escuela 9 de La Paz”. La satisfacción por la obra es inmensa, especialmente porque la acción contará con la participación de “la masa social de niños, padres, vecinos y autoridades”.









