Por más de 80 años se ha querido expresar el peligro al que se expuso Uruguay al perder su soberanía. Varios escritores de la época sonaron la alarma sobre el Plan Führmann de invasión alemana, información que escritores posteriores hemos utilizado como referencias. Pero la crítica pone en duda dichas referencias debido a que ninguna de ellas fue publicada en documentos oficiales.

Por otro lado, las publicaciones hechas en el Diario Oficial del Uruguay son referencias de otra categoría; ya no se trata de la opinión de un escritor, sino de las palabras, muchas veces textuales, de los mismos miembros del parlamento uruguayo escritas en un documento oficial. En esta, la primera de tres entregas, la historiadora Marice Ettlin Caro comienza a desglosar parte de la historia que mantuvo en vilo a nuestro país en los años 40, y que tuvo en Nueva Helvecia uno de los puntos de apoyo del nazismo en la preparación para la colonización de nuestro país y América del Sur, en el denominado Plan Führmann.

Unos meses después de comenzar la Segunda Guerra Mundial, el Diario Oficial del 20 de julio de 1940 publicó las siguientes palabras textuales: “En Salto hicimos dos allanamientos simultáneos: en la casa fotográfica de Führmann y su señora Junblut -foto-. y en la casa de Führmann. Fue en la casa de fotografía donde se encontró un documento que configura el plan de ocupación militar de la República. Este documento fue reconocido por el Sr. Führmann ante el Juez Letrado de Salto, doctor Achard, y ante el presidente de la Comisión Investigadora (del parlamento uruguayo). Al plan le falta, desde luego, la primera hoja; es decir, tendría tres carillas, y existen la dos y la tres. Dice así el plan: ‘Toda la llamada acción militar estará terminada dentro de cinco días. La distribución de las tropas de ocupación sería la siguiente: dos regimientos con artillería y caballería en Montevideo; dos compañías en Colonia, así como en Fray Bentos, Paysandú, etc. Un batallón en Salto, lo mismo en Bella Unión; dos compañías en Artigas, dos en Rivera y un batallón en Yaguarón’”.

Una vez iniciado el golpe, el nuevo paso era traer refuerzos de 2.000 hombres y armamento del Partido Nazi de Argentina; de ser necesario, más hombres y armamento vendrían del Partido Nazi del Brasil. Para el transporte de tropas cruzando el Río de la Plata, se necesitaba el apoyo del agregado naval de la embajada alemana en Buenos Aires, capitán Dietrich Niebuhr, pero también la ayuda de los marineros del Graf Spee que se quedaron en Argentina y Uruguay.

Para febrero de 1940 (dos meses después del incidente del barco de guerra alemán Graf Spee, el cual fue explotado por su capitán Hans W. Langsdorff al salir de la bahía de Montevideo), varios de los oficiales que se quedaron en Uruguay se habían anotado ya al NSDAP (Partido Nazi) del Uruguay. La información se descubrió entre los muchos documentos que se encontraron en la casa del agente de la Gestapo, Rudolf Pätz.

“LAS PÁGINAS PERDIDAS” Y LA DOCTRINA MONROE
En 1940 se desconocía que el documento encontrado en la casa de fotografías de Führmann no era de tres páginas, como lo menciona el Diario Oficial, sino de más de veinte. El resto de las páginas explican cómo dominar económicamente los países americanos si el plan de invasión al Uruguay fracasaba. Y eso fue lo que efectivamente ocurrió: el plan de invasión nunca llegó a hacerse realidad por dos motivos.

En primer lugar, Hitler no tenía el petróleo necesario para enviar un convoy naval al Uruguay, porque Alemania nunca llegó a producir petróleo sintético (oxigenando carbón) en cantidades suficientes. En segundo lugar, la presencia en el puerto de Montevideo de dos buques de guerra norteamericanos, el US Quincy y el US Wichita, en 1939 y 1940, alarmaron a Hitler. Los buques habían sido enviados por Franklin D. Roosevelt para intimidar a Hitler usando la Doctrina Monroe como excusa.

Dicha doctrina fue escrita por el presidente James Monroe en 1823, cuando los países americanos se iban liberando de las coronas de España y Portugal. Básicamente, la doctrina decía que todo aquel país americano que fuese invadido por un país europeo sería defendido, de ser necesario por la fuerza, por Estados Unidos. Hitler sabía muy bien que, si Estados Unidos entraba en la guerra, el Eje perdería.

Entonces, el Plan Führmann de invasión pasó a ser un plan de dominación económica en contra de Estados Unidos y de Inglaterra. Básicamente, Alemania pagaba a los países americanos por materia prima un 10 % más que los países aliados; además, Alemania vendía sus productos a los países americanos a un 10 % menos de lo que cobraban los británicos y los norteamericanos. El plan económico funcionó; el mismo Uruguay se vio entrampado económicamente con Alemania por dos años, como bien lo escribió la doctora en historia de economía María Camou.

NUEVA HELVECIA
Una vez que el parlamento uruguayo realizó su investigación, votaron no hacer públicos los miles de documentos encontrados, los cuales comprometían a agentes de la Gestapo y a respetados ciudadanos uruguayos que colaboraron con el régimen nazi.

También se realizaron allanamientos en Nueva Helvecia, como bien lo mencionó el diario Helvecia de la época. Nueva Helvecia fue un Punto de Apoyo Nazi; una “lista negra nazi” se publicó con el nombre de los comercios de Colonia Suiza y de Colonia Valdense que apoyaron al nazismo. Pero, como siempre ocurre con esta clase de listas, nunca son completas y muchas veces resultan injustas. En este caso no se menciona a los cabecillas ni a los participantes de las Tropas de Asalto Nazi, pero sí a algunos pocos inocentes que no tuvieron nada que ver con el nazismo.

Por ejemplo, aparece el nombre de mi tío Luis Ettlin Bratschi, zapatero, al que confundieron con su hermano Ruben Ettlin Bratschi, el único de los hermanos que fue miembro activo de las Tropas de Asalto Nazis, las que hacían prácticas paramilitares en el barrio Concordia. El uniforme que llevaban incluía pantalones negros, camisas pardas y una banda con la esvástica nazi en la manga. Banda nazi que llegué a ver de niña en casa de mis abuelos, quienes, si bien no apoyaron al nazismo, la habían guardado en memoria del hijo que se suicidó muy joven. Los padres no tienen culpa de lo que hicieron sus hijos adultos, como tampoco los hijos tienen culpa de lo que hicieron sus padres.

LISTA NEGRA
La “lista negra nazi” tampoco menciona a los numerosos granjeros, descendientes de alemanes, austriacos, suizos y valdenses, que colaboraron con el Nacional Socialismo Alemán. Dichos descendientes albergaban la idea de hacerse ciudadanos alemanes si colaboraban con el Tercer Reich. Varios descendientes de colonos trataron de conseguir la ciudadanía alemana sin resultado; entonces pensaron erróneamente que, si colaboraban con el nazismo, la posibilidad de ser aceptados como alemanes sería más grande.

Si el golpe se hubiese hecho realidad, estos descendientes se habrían llevado una gran desilusión, porque lo que Hitler pretendía era explotar al Uruguay como una colonia agrícola para utilizar su materia prima en Alemania. Bajo ninguna circunstancia un ciudadano natural uruguayo habría sido aceptado como ciudadano alemán, porque simplemente no había nacido en Alemania. Las pocas excepciones que se hicieron, y no con uruguayos, fueron aprobadas personalmente por Hitler.

BANCO TRANSATLÁNTICO
A pesar de que Nueva Helvecia fue uno de los primeros Puntos de Apoyo Nazi, en realidad no tuvo mucha importancia si se compara con los puntos de apoyo de Montevideo, Durazno, Paysandú, Salto y del Rincón del Bonete. Cuando los agentes de la Gestapo llegaron al Uruguay, alrededor de 1933, lo primero que hicieron fue tratar de identificar clubes y colonias alemanas. El objetivo era buscar soporte al Nacional Socialismo Nazi entre los alemanes que se encontraban en el país; obviamente, uno de los grupos de mayor concentración de alemanes, austríacos y sus descendientes estaba en Colonia.

Nueva Helvecia vuelve a tomar importancia para los nazis después de la guerra, cuando varios agentes de la Gestapo se radicaron allí protegidos por simpatizantes del nazismo que continuaron su admiración por Hitler incluso después de que este se suicidara.

Estos agentes de la Gestapo recibían soporte económico de cuentas nazis que quedaron en el Banco Alemán Transatlántico y en el Banco República. El Banco Transatlántico del Uruguay ya existía y, de forma desconocida, estas cuentas nazis del Banco Alemán Transatlántico pasaron al Banco Transatlántico del Uruguay, el cual tuvo una sucursal en Nueva Helvecia hasta que quebró en la década de 1960. Mi padre fue cajero de este banco en Nueva Helvecia.

DOCUMENTOS OFICIALES
En un documento oficial escrito por los Aliados, se mencionan los nombres y las responsabilidades de los agentes alemanes en toda Latinoamérica. Es en este documento donde vemos los nombres de Arnulf Führmann, Julio Holzer y Rudolf Pätz; los dos últimos vivieron en Nueva Helvecia después de salir de la cárcel. Julio Holzer, quien llegó al Uruguay al poco tiempo de que Hitler subiera al poder, fue el primer líder del NSDAP del Uruguay y estaba encargado del Frente Alemán del Trabajo.

Arnulf Führmann, dirigente del Punto de Apoyo de Salto y luego “Gauleiter”, respondía directamente al ministro del partido, Rudolf Hess. Führmann fue encargado de la propaganda antisemita y de la dominación alemana sobre todos los países americanos. Führmann apodó a Holzer “el pavo” porque lo consideraba una persona muy incompetente; quizás esta fue la razón por la cual Holzer fue reemplazado como líder del partido por Julius Dalldorf. Holzer, que también trabajó para la casa de Eugenio Barth, fue enviado a Alemania para ser reentrenado en tácticas militares.

Cuando Holzer volvió al Uruguay un año después, fue asignado como encargado de todas las Tropas de Asalto Nazi de Sudamérica, no solamente de Uruguay. Rudolf Pätz, conocido como “el maestro”, fue encargado de la propaganda nazi en las escuelas, sobre todo en el interior del país. Fue Pätz el que insistió en que el Colegio Alemán de Montevideo estuviese a cargo de todas las escuelas del país donde se enseñaba alemán y se difundía propaganda nazi. Tanto Führmann como Holzer, Pätz y otros cinco agentes alemanes más fueron enviados a la cárcel por sus delitos contra la soberanía uruguaya.

Cuando salieron de la cárcel, Holzer y Pätz vivieron en Nueva Helvecia. Holzer se estableció permanentemente, dejando descendientes uruguayos; Pätz volvió a Europa, radicándose en las Islas Canarias. El régimen de Francisco Franco protegió a muchos nazis debido a que Alemania jugó un papel fundamental en la Guerra Civil Española enviando armamento, tanques, aviones y servicios militares, como fue la Legión Cóndor, una organización de aviadores alemanes.

Aquí finalizamos la primera parte de una serie de notas que se publicarán periódicamente, basadas en los Diarios Oficiales del Uruguay. Me ha llevado años poder localizar algún documento oficial uruguayo que verificara lo que tantos autores escribieron sobre el nazismo. Doy las gracias al ingeniero uruguayo Pablo Thomasset Trakalo, quien hace unas semanas me envió la primera parte de la publicación del Diario Oficial del Uruguay de 1940.

Foto: 1939, Arnulf Führmann “el pequeño Führer” esposa e hija – Tropas de Asalto del Uruguay con sus uniformes pardos y la insignia Nazi en la manga 1940

Publicado originalmente en HELVECIA -noviembre de 2022-.
maricecaro@gmail.com



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