La cantante colombiana Shakira volvió a marcar un hito en su carrera al reunir a cerca de dos millones de personas en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro, durante un concierto gratuito que se convirtió en uno de los mayores espectáculos musicales recientes a nivel global. El show formó parte de su gira Las Mujeres Ya No Lloran y reafirmó su fuerte vínculo con el público brasileño, una relación que se remonta a los inicios de su proyección internacional.
El recital tuvo una clara impronta local, con la participación de artistas brasileños como Anitta, Caetano Veloso y Maria Bethânia, además de intervenciones en portugués y un mensaje dirigido a las mujeres latinoamericanas. El despliegue técnico incluyó un escenario de gran escala, efectos visuales, drones y fuegos artificiales, adaptados a una convocatoria masiva en un espacio abierto.
Según destacó la prensa brasileña, entre ellos O Globo, Folha de S.Paulo y G1, el evento trascendió lo musical y fue presentado como una celebración de alcance regional, con fuerte carga simbólica en términos de integración cultural. También se subrayó el impacto logístico, con un amplio operativo de seguridad y una cobertura televisiva y digital que amplificó la audiencia más allá de la playa.
El concierto se enmarcó en la iniciativa Todo Mundo no Rio, impulsada por la alcaldía para atraer turismo y consolidar a la ciudad como sede de megaeventos. Las estimaciones oficiales sitúan el impacto económico en torno a los 150 millones de dólares, reforzando la estrategia de posicionamiento internacional de Río. En ese contexto, el recital se inscribe en una serie de espectáculos multitudinarios recientes en Copacabana, donde también actuaron figuras como Madonna y Lady Gaga.
Desde Uruguay también hubo presencia: decenas de personas viajaron especialmente para el concierto, entre ellas integrantes del club de fans oficial de la artista, que se sumaron a la multitud que colmó la costa carioca.
La previa del evento estuvo atravesada por la muerte de un operario durante el montaje del escenario, un hecho que permanece bajo investigación y que fue consignado por distintos medios internacionales. Pese a ese contexto, el recital logró una convocatoria histórica y consolidó a Shakira como una de las artistas más convocantes del circuito global, al tiempo que reforzó el papel de Río de Janeiro como epicentro de grandes espectáculos en América Latina.











