Una nueva semana llega a su fin y, por tanto, falta una semana menos para la ceremonia de premiación de los Oscar. Antes de comenzar, es mi deber realizar una corrección respecto a mi columna del viernes pasado, en la que dije de forma claramente equivocada que los premios serían entregados el domingo 2 de enero. Permítanme rectificarme, y aclarar que la ceremonia será realizada el próximo domingo 2 de marzo. Falta menos de un mes y solo hemos hablado de dos de las diez nominadas a mejor película, así que va siendo tiempo de continuar.

Se habla a menudo de que es cada vez más extraño encontrar historias completamente originales, es decir, que no adapten ninguna otra forma de material artístico ni sean la continuación de otra película, y para confirmarlo basta con ver la lista de películas más taquilleras del año pasado. La lista la encabeza Intensamente 2, secuela de la película de 2015. Luego vienen Deadpool & Wolverine, tercera parte de la saga de Deadpool, basada a su vez en cómics de Marvel; Moana 2, secuela de Disney; Mi villano favorito 4, secuela de Illumination. En los puestos siguientes la tendencia persiste, pero nos detendremos esta vez en el quinto lugar, ocupado por una nominada al Oscar: Wicked. Hablando de la crisis creativa de Hollywood, esta cinta se vuelve un caso paradigmático, pues es la adaptación de un musical de Broadway del año 2003, que se basa en un libro del año 1995, que funciona como una reinterpretación del libro de 1900 El Maravilloso Mago de Oz y de la afamada película de 1939 que adaptó esta historia. Si vamos a pegarle a la industria por su falta de imaginación a la hora de hacer películas, esta mamushka de adaptaciones dentro de adaptaciones debería ser el centro de las críticas, y, sin embargo, recibe una nominación.
Estrenada el pasado noviembre, Wicked funciona como una precuela de El Mago de Oz, que cuenta la historia de Elphaba, la bruja mala del oeste, y Glinda, la bruja buena del norte, cuando se conocieron en la universidad. Como ya mencionamos, adapta uno de los musicales más exitosos de la historia de Broadway, y se trata de una adaptación bastante fiel, que respeta el formato de la obra. La única gran diferencia en materia de guion es que la película adapta solo el primer acto de los dos que tiene la obra original, y es por lo tanto la primera parte de una bilogía que tendrá su cierre en noviembre de este año.
¿Se trata entonces de la típica nominación “popular” de la Academia, en la que trata de cautivar a las masas con una película taquillera? Venimos de años en los que las cintas más taquilleras fueron nominadas: Barbie el año pasado, Avatar: El camino del agua el anterior. Si bien considero correcto que ambas se hayan ido a casa sin el premio mayor, su nominación fue un reconocimiento a que se puede reventar la taquilla y aun así hacer que la gente disfrute de buenas historias en la sala de cine.
Con Wicked pasa lo mismo, no es una obra maestra y tiene no pocos errores. Tal vez el mayor desacierto fue, en virtud de justificar la división de la obra en dos partes, alargar tanto una historia que quizás no lo ameritaba. Hay también críticas más específicas a aspectos de fotografía o de diseño de producción, pero una vez más, creo que lo más destacable es haber colocado tan alto en la lista de recaudación una buena película, con canciones muy divertidas, una historia entretenida y, quizás la mayor sorpresa que hallé en ella, dos de las mejores interpretaciones femeninas del año. Cinthia Erivo y Ariana Grande son, en mi opinión, los dos puntos más fuertes de la película, y recibieron por ello merecidas nominaciones a Mejor Actriz y Mejor Actriz de Reparto respectivamente.

Entrando ya en el terreno de las películas estrenadas en los primeros meses del año, con intenciones más claras de ser reconocidas por la Academia, tenemos una cinta casi opuesta a Wicked, que está calificada como no apta para menores de 18 años. Hablamos de la más reciente película del realizador Sean Baker, Anora.
Anora “Ani” Mikheeva es una stripper que trabaja en un club nocturno en Nueva York. De repente conoce a un joven ruso, heredero de una gran fortuna, y deciden iniciar un romance que primero es por conveniencia, y luego se va haciendo real. Con esta sinopsis, cualquiera creería que nos hallamos ante una película romántica, pero, aunque no quiero adelantar nada más sobre la trama, a la mitad de la historia la película da un giro de 180º y cambia completamente de tono, para dar lugar a una de las historias más originales, divertidas y, sobre todo, impactantes, que yo haya visto en una sala de cine recientemente.
Hablaba antes de la restricción de edad de esta película y, aunque a veces se exagera un poco con estas restricciones, la película tiene una gran cantidad de contenido sexual muy explícito. Directamente podemos decir que el sexo es en Anora un tema que se trata sin tapujos, y que es utilizado no como algo en lo que hay que detenerse o tratar de forma separada, como muchas veces sucede, sino como un momento en el que la historia se sigue desarrollando, donde siguen pasando cosas que afectan a los personajes, de un modo similar a lo que pasó el año pasado con la también nominada al Oscar Pobres Criaturas.
Mis expectativas para Anora eran altas. En primer lugar, viene de ganar la Palma de Oro en Cannes, pero, además, su director, Sean Baker, es ya un nombre fuerte dentro de la industria, con una voz y una visión muy claras. Sus películas suelen abordar historias sobre mujeres marginales dentro de la sociedad estadounidense, y aunque su última película, la genial Proyecto Florida, ya había llegado a asomar dentro de lo más destacable de 2017, es con Anora con la que realmente ha llegado al estrellato. La mayor incógnita es como se desarrollará su carrera a partir de haberse forjado un nombre entre los directores más prometedores de la actualidad.
Pero si hay alguien que merece todos los aplausos y que es la verdadera revelación de la película, es la propia Anora, Mikey Madison. Su interpretación de una stripper devenida en escort devenida en pareja de un millonario ruso tiene tantos matices y resulta tan avasallante que uno no puede evitar terminar la película sintiéndose exhausto por el viaje que acaba de atravesar su personaje. A falta de algunas películas por ver, me animo a decir que será difícil que alguna otra de las nominadas a mejor actriz logre superarla.

Anora se estrenó el pasado 23 de enero y sigue en cartelera en nuestro país, por lo que recomiendo encarecidamente verla en el cine. Es una experiencia que no va a dejar a nadie indiferente.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí