En una escalada sin precedentes que marca un quiebre histórico en la geopolítica regional, Estados Unidos ejecutó la madrugada de este sábado una operación militar a gran escala sobre territorio venezolano. La Casa Blanca calificó la acción como una “operación brillante” que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores, -según Trump-, trasladándolos fuera del país.
La respuesta de la defensa: “Aquí hay un pueblo organizado”
Desde Caracas, la reacción de la cúpula chavista ha sido contundente. Diosdado Cabello, Ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, ofreció declaraciones rodeado de un fuerte contingente de militares, policías y fuerzas especiales de la FANB. Cabello denunció con dureza: “Ha sido un ataque criminal, cobarde y terrorista de EE.UU. contra Venezuela, atacaron instalaciones eléctricas y lanzaron bombas contra civiles”. Ante el vacío de poder, sentenció: “Las fuerzas militares, policías y milicias populares serán una sola fuerza del país, aquí hay un pueblo organizado”.
Incertidumbre en el Ejecutivo
Minutos antes, la vicepresidenta Delcy Rodríguez había confirmado la gravedad de la situación al admitir que el gobierno desconoce el paradero del jefe de Estado, exigiendo a Washington una “prueba de vida inmediata”.
Condena rusa y maniobra diplomática en la ONU
Desde el otro lado del Atlántico, la reacción del Kremlin fue inmediata y tajante. El Ministerio de Exteriores de Rusia condenó la operación como una “agresión armada” ejecutada bajo “pretextos insostenibles”, lamentando que en Washington “la hostilidad ideológica ha triunfado sobre el pragmatismo”. Moscú advirtió que América Latina debe preservarse como una “zona de paz” y exigió garantizar el derecho de Venezuela a determinar su propio destino “sin ninguna intervención externa destructiva”. En sintonía diplomática, tanto Rusia como China respaldaron la solicitud de Venezuela para convocar una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, buscando frenar la escalada militar a través de los mecanismos del derecho internacional.
- Uruguay: Silencio oficial y voces divididas. A diferencia de la rápida reacción de otros gobiernos de la región, desde la Cancillería uruguaya aún no se ha emitido comunicado alguno al respecto. Mientras el gobierno guarda silencio, figuras políticas han marcado posiciones opuestas:
- Desde el oficialismo frenteamplista, referentes como Rafael Michelini han exigido una “condena total y radical” a la intervención, advirtiendo que se ha “incendiado la pradera de América Latina”.
- En la vereda opuesta, el exembajador ante la OEA, Washington Abdala, celebró el hecho calificando el fin del mandato de Maduro como una “buena noticia” para la recuperación democrática.
- España: La Eurodiputada Irene Montero exigió al Gobierno español una ruptura total con la OTAN. “EE.UU. es un peligro. O les paramos o arrasarán con todo”, declaró, cerrando con un contundente: “No más guerras por petróleo”.
- Cuba y Colombia: El Presidente Miguel Díaz-Canel condenó el “Terrorismo de Estado contra el bravo pueblo venezolano”, mientras que Gustavo Petro solicitó una reunión urgente de la ONU para frenar la intervención.
Venezuela enfrenta sus horas más críticas. Mientras EE.UU. reivindica el éxito táctico, el chavismo se atrinchera para resistir. En el plano diplomático, el silencio desde Cancillería uruguaya resuena tanto como las condenas de La Habana y Bogotá, evidenciando la complejidad de la nueva realidad geopolítica latinoamericana.









