El Parlamento Europeo ha votado hoy detener el proceso de ratificación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur. Con 334 votos a favor y 324 en contra, los eurodiputados aprobaron enviar el texto al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para que analice su legalidad. En la práctica, esto congela el acuerdo firmado hace pocos días en Asunción por un periodo estimado de dos años.
La decisión ha sido recibida con alivio por los agricultores europeos, quienes llevaban meses protestando contra el tratado. En España, y específicamente en la Comunidad Valenciana, organizaciones como AVA-ASAJA y La Unió Llauradora valoran positivamente este freno. Para el sector, la entrada en vigor inmediata del acuerdo representaba un riesgo grave para cultivos clave como los cítricos, el arroz y la ganadería, debido a la diferencia de precios y costes de producción con Sudamérica. Sin embargo, los productores aclaran que esto es solo una medida temporal, no una solución definitiva.
El reclamo de fondo: La Reciprocidad
Los agricultores de Valencia, al igual que sus colegas en Francia, Irlanda o Polonia, coinciden en un punto central: el problema no es solo cuándo se firma el acuerdo, sino el contenido del mismo.
Exigen lo que denominan “reciprocidad” o “cláusulas espejo”:
- Mismas reglas: Si la UE prohíbe ciertos pesticidas o exige estrictas normas ambientales y laborales a sus productores, debe exigir exactamente lo mismo a los productos que importa desde el Mercosur.
- Competencia leal: Los agricultores denuncian que competir contra productos que no cumplen las mismas normativas es imposible y arruina al campo europeo.
¿Qué sucede ahora?
El acuerdo queda en suspenso. El Tribunal de Justicia de la UE deberá revisar si el tratado cumple con las normativas europeas, especialmente en temas climáticos y de seguridad alimentaria. Hasta que los jueces no den su veredicto (proceso que podría durar hasta 2028), el acuerdo no puede avanzar. El sector agrario ha ganado tiempo, pero advierte que mantendrá la presión para que, si el acuerdo vuelve a la mesa en el futuro, incluya obligatoriamente estas garantías de igualdad de condiciones.










